Este chaleco antibalas no interfiere en el cinturón de servicio ni sus elementos y queda perfectamente colocado y en contacto íntimo con el cuerpo, sin bolsas de aire, si bien debiera ir por dentro del buzo. Nivel de calidad excelente.
Desgraciadamente, algunas empresas han visto un “filón” en la venta de chalecos antibala de dudosa calidad y dudosa certificación, y algunos profesionales han empezado a dudar de las características que dicen ofrecer los vendedores. Esa falta de rigor, la han comprobado por ellos mismos
mediante las pruebas pertinentes.
En Internet puede verse un video de una prueba realizada por policías españoles sobre un chaleco supuestamente anticuchillo. La ¡¡¡sorpresa!!! fue mayúscula al ver que una navaja de “mariposa” penetraba hasta el mango atravesándolo “como si fuera de mantequilla”.
Es cierto que la prueba no la realiza un técnico en un laboratorio y que el experimento no está controlado científicamente, pero a la vista de los hechos parece obvio que esa prenda no está certificada con ningún nivel en las normativas de carácter internacional más comunes.
Hay muchos puntos a considerar y debemos ser conscientes que lo que queremos proteger es la vida. Queremos volver sanos y salvos a nuestra casa para estar con nuestra familia. Iremos por partes en nuestro análisis de problema planteado.
Nivel de protección balístico
Lo primero que escogeremos es el nivel de agresión del cual queremos protegernos y lo haremos a partir de los estándares fijados en las normativas más conocidas. Por ejemplo, la estadounidense NIJ, la británica PSDB o el German Standard alemán.
En cuanto a la protección balística, la normativa NIJ considera también los grandes calibres, como el .44 Magnum –recuérdese a “Harry el sucio” con su espectacular revólver–, con un uso marginal entre la delincuencia europea. La PSDB y la German Standard están más adaptadas a las necesidades de nuestro entorno. Todas son buenas, si bien, personalmente, me decanto por esta última por las pruebas extremas de “contacto” y cámara climática.
Los niveles balísticos de protección aceptables son 3A (NIJ), HG2 (PSDB) y SK1 (German Standard).
Nivel de protección arma blanca
Respecto de la protección anticuchillo, la PSDB y la German Standard se llevan la palma. La NIJ tan solo considera el antipunzón. Ambas son buenas también, pero personalmente prefiero la PSDB por ser más exigente.
¿Por qué Europa considera tanto el cuchillo y USA el punzón? Hay una respuesta clara. En Estados Unidos empuñar un cuchillo frente a un policía es motivo suficiente para que el agente pueda usar su arma de fuego. En Europa tenemos la errónea sensación que un cuchillo no es un arma letal, cuando la realidad nos dice todo lo contrario. Y en USA consideran el punzón, probablemente, porque son las armas habituales en los centros penitenciarios.
No es lo mismo protección antipunzón -en lengua inglesa Stab- que anticuchillo. El punzón es muy penetrante, pero el cuchillo es penetrante y cortante. Es posible que una protección anticuchillo no sea antipunzón y viceversa.
En el caso del nivel de protección KR1 de la normativa PSDB la hoja no debe traspasar el chaleco más de 7 milímetros con una energía de 24 julios ni más de 20 mm con una energía de 36 J. Una cuchillada de un individuo corpulento sobre un cuerpo parado y totalmente quieto difícilmente podría atravesar esa protección.
El Goldflex en un buen material de protección balística, pero NULO para protección anticuchillo en nivel KR1. Así pues, no podemos esperar un nivel de protección KR1 con un chaleco fabricado 100% en Goldflex, salvo que éste presente un grosor de 16 mm.
Exactamente lo mismo que el Dyneema es también NULO en protección anticuchillo KR1. Resulta de “charlatán” decir que tal chaleco es antibala, antipunzón, anticuchillo, antijeringuilla y antitodo si no dispone de certificados de laboratorios homologados que lo avalen.
Fabricante y distribuidor de calidad
El siguiente punto será escoger un fabricante y/o un distribuidor serio y fiable, de buena reputación. Ya pasó en el País Vasco que una empresa oportunista distribuyó unos chalecos antibala defectuosos de Second Chance que fallaron en USA provocando varios muertos (ver www.policeone.com) y luego no hubo forma de localizar al responsable. Comprar un chaleco antibalas en subastas de Internet puede resultar barato a corto plazo, pero probablemente no sea la decisión más responsable si lo que pretendemos es proteger nuestra vida.
Hay material de protección balístico a partir de 100 euros, basta con darse una vuelta por la “red de redes”. Pero resulta del todo incongruente gastarse decenas de miles de euros en un vehículo particular con airbags, ABS y todo un “abecedario” de siglas de protección y en un chaleco antibalas que nos va la vida directa escatimemos unos euros para comprar algo barato, de dudosa calidad, incierto origen y, a veces, hasta incómodo. Y por supuesto muchas veces sin garantía ni responsabilidad.
El chaleco conviene adquirirlo en España por varios motivos. Dispondremos de una factura que es lo que nos servirá para poder reclamar legalmente si el chaleco sufriera un deterioro prematuro o cualquier otra deficiencia. Si ocurriera algo, será mucho más fácil exigir responsabilidades a un distribuidor español que a una empresa extranjera. Pero, si el chaleco se introduce de contrabando y no se pagan los impuestos correspondientes, no podremos reclamar y el seguro no cubriría en caso de responsabilidad.
Documentos
Una vez escogidos los distribuidores/fabricantes candidatos y el nivel de protección, consideraremos los diferentes modelos de chaleco y las certificaciones. Observaremos que las certificaciones no están manipuladas y en caso de duda consultaremos con el laboratorio que emitió el certificado. Nos aseguraremos que los chalecos disponen de un seguro de responsabilidad civil que cubra el país en el que lo vayamos a portar.
Etiqueta del paquete balístico
A continuación nos fijaremos con detalle en el chaleco, pero más en concreto en sus paquetes balísticos. Los sacaremos de la funda para poder leer, con detenimiento, lo que incluye la etiqueta solidaria al panel. Debe llevarla y que incorpore una información relevante. Si, además, esos datos están en la funda mejor, pero como mínimo deben estar en el paquete balístico y no debe observarse ningún tipo de manipulación. Si la etiqueta es parca en datos, carece de toda la información, está manipulada o la información es ambigua, lo mejor será desecharlo.
Las normativas establecen como deben ser las etiquetas de los paquetes balísticos y los datos mínimos que deben figurar. En ellas debemos leer, como mínimo, la siguiente información:
Fabricante del chaleco: deberá estar bien claro quién lo fabrica y cuáles son sus señas. Si también figura quien es el importador o el que lo comercializa mejor, pero en cualquier caso debemos saber quien lo ha fabricado. Y no debe haber motivo alguno para no decirlo salvo que se oculte alguna cosa.
Nivel de protección y normativa: debe quedar bien especificado el nivel de protección y la normativa. En España no hay ningún laboratorio homologado para expedir certificaciones NIJ, PSDB o German Standard. No debe haber ninguna duda sobre el tipo de protección que proporciona el panel: balística y/o anticuchillo y/o antipunzón.
Fecha de fabricación: citando el año es suficiente. Podemos adquirir chalecos de hasta un año a la fecha si tenemos la seguridad que han estado perfectamente almacenados y no los ha usado nadie anteriormente.
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